SIERRAS DE TEJEDA-ALMIJARA

Por José Ganfornina

Los mármoles dolomíticos de las Sierras de Tejeda-Almijara constituyen una potente formación estimada en más de un kilómetro de espesor.

La atormentada historia geológica de estas montañas, con procesos erosivos de gran envergadura, unidos al progresivo levantamiento del macizo, ha modelado a estos mármoles con un carácter altivo y salvaje, tallando profundos barrancos y cañones, y permitiendo la formación de un karst con características peculiares.

Por una parte, es determinante la influencia de la marcada estructura tectónica y estratigráfica en la implantación del Karst ; por otra, la disgregación de las dolomías metamorfizadas , -en teoría menos solubles- provoca la acumulación de detritus arenosos que colmatan, en muchos casos, las cavidades superficiales, aunque sin impedir que la karstificación actúe en profundidad, por la alta permeabilidad de estos materiales.

Como consecuencia de ello, encontramos habitualmente formas de absorción en las mesetas y lapiaces superiores en gran número, pero de escaso recorrido aparente, y formas de emisión bastante desarrolladas con cavidades y surgencias importantes en la base (como los manantiales de Alhama , Linarejos, Alcázar, la Fájara , y Almanchares , entre otros)

Carecemos, sin embargo, hasta el presente del conocimiento de formas de conducción penetrables con las que restablecer el teórico circuito completo de circulación de las aguas en el interior del macizo.

Aunque su existencia está fuera de toda duda, aún no han podido ser localizadas a través de cavidades de altitud intermedia, las cuales, en la mayoría de los casos, no son más que restos de redes kársticas muy antiguas, desmanteladas por la erosión superficial y el encajamiento de los valles, a veces asociadas a formas paleokársticas , y sin relación alguna con las redes activas actuales (buenos ejemplos de ello son las Cuevas del Púlpito y la Gitana en Canillas de Aceituno y las Cuevas Oreás de Sedella y Alcaucín).

 

EXPLORACIONES ESPELEOLÓGICAS

Puede decirse que las exploraciones espeleológicas en el macizo Tejeda-Almijara comienzan, de forma espectacular, en los primeros años sesenta del pasado siglo tras el descubrimiento fortuito de la Cueva de Nerja (aunque ya en una fecha tan lejana como 1845, la Cueva de la Fájara aparece descrita en el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz).

No será sin embargo hasta la década de los setenta, cuando se inicie de forma regular la prospección, exploración y estudio de cavidades en el macizo de Tejeda, comenzando por la propia Cueva de la Fájara .

En aquellos años, mientras grupos como el G.E.M.A. (Grupo Espeleológico Malagueño) y el G.E.S. de Málaga (Grupo de Exploraciones Subterráneas de Málaga) continuaban sus exploraciones en la Cueva de Nerja , éste último inicia una campaña de exploración en la Cueva de la Fájara (1976).

En años posteriores, ya refundidos ambos clubes en el G.E.S. de la S.E .M. (Grupo de Exploraciones Subterráneas de la Sociedad Excursionista de Málaga) se produce el verdadero despegue en el conocimiento espeleológico del macizo, concentrándose las actividades en las zonas de más fácil acceso, a causa de las dificultades originadas por la escarpada topografía y vegetación.

No se aplica -en ésta primera época- una metodología clara de prospección sistemática, sino más bien una localización de cavidades de conocimiento popular, y la exploración y topografía de las mismas, ayudados por informaciones procedentes de los habitantes del lugar.

El logro más significativo consistió en la topografía de la Cueva de la Fájara (CA-1) cuyo laberíntico recorrido requirió el esfuerzo de gran número de espeleólogos y una considerable inversión de tiempo (cuatro campañas de topografía entre los años 1978 y 1979 y datos adicionales recopilados hasta completar su publicación en 1981).

De ésta época datan también las exploraciones y topografías de cavidades como la Cueva de la Rávita (CA-2); Cueva del Púlpito (CA-5); Cueva del Agua (CA-6); Cueva de la Gitana (CA-7); Sima de la Nieve I (CA-12) y Cueva del Cañón (CA-17), todas en Canillas de Aceituno; Cuevas del Moro (AC-1) y Oreá I (AC-16) en Alcaucín; o Cueva Oreá (SE-2) y de la Yedra (SE-3) en Sedella.

Tras algunos años de paréntesis, en que el énfasis de las actividades pasó a otras áreas kársticas de la provincia, aunque sin cesar completamente; en 1996, se declaró actividad oficial del GES de la SEM la continuación de los trabajos que históricamente se habían venido desarrollando en Sierra Tejeda.

Así comienza una meticulosa revisión de la Cueva de la Fájara y los cañones cercanos, produciéndose, mediante exploraciones subacuáticas, nuevos y sorprendentes descubrimientos en ésta última cavidad, así como en la surgencia del río Bermuza y en la cueva del Cañón (CA-17). Se localizan y exploran la Cueva de las Chovas (CA- ); y la Cueva del Agua (CAB-1) y otras en Canillas de Albaida. Actualmente, gran parte de estos trabajos siguen en curso de realización, estimándose su potencial alto en materia de nuevos hallazgos.

 

CAVIDADES

El catálogo de cavidades del Parque Natural, aún muy incompleto, ofrece ya un considerable número, si bien hay que hacer notar la relativa escasez de cuevas importantes. Hasta hoy, se han catalogado aproximadamente unas ciento veinte cavidades, objeto de exploración y topografía, sólo en la vertiente malagueña de la Sierra de Tejeda (Alcaucín, Canillas de Aceituno, Sedella).

Las cavidades de las mesetas superiores y zonas de cumbres corresponden a simas de escaso desarrollo (no llegan a superar los cincuenta metros de profundidad), pero de un marcado interés geomorfológico. Efectivamente, se trata (especialmente en la cumbre de Maroma) de “pozos de acumulación de nieve” (Durán et alt. 1983) con una peculiar morfología kárstica , caracterizada por la acumulación de nieve en su fondo durante la mayor parte del año. Estos pozos, según este autor, debieron formarse bajo un sistema morfogenético glaciar, posiblemente bajo la glaciación Riss, que afectó a las cordilleras Béticas –incluyendo Tejeda- hasta los 1900- 2000 metros de altitud. Las simas se habrían formado por la percolación del agua de fusión bajo la capa helada, produciendo pozos de formas cilíndricas, sin embudos o jous absorbentes. De las cinco cavidades catalogadas en la cumbre, destaca poderosamente por la magnitud de su boca y amplitud de sus pozos la sima de la Nieve I ( CA-12).

Se localiza a escasos cien metros al suroeste de la cumbre y consta de dos pozos. El primero de -33 m y el segundo de -12 m . Termina en una sala de once metros de diámetro, con dos divertículos. En el punto más bajo de un cono de bloques y cantos, junto a la pared, encontramos una posibilidad de progresión aún no intentada por su inestabilidad. En la base del primer pozo, al final de la rampa, existe un muro artificial de piedras para retener la nieve que nos habla del antiguo uso de esta sima como nevero.

La cueva del Púlpito (CA-5) es una cavidad sorprendente por su paradójica morfología. El evidente origen freático contrasta curiosamente con su situación topográfica rozando la zona de cumbres, a 1800 m de altitud. Cavidad de antiquísimo origen, compuesta de galerías meandriformes, salas y varios niveles, ostenta 110 m de recorrido y 15,5 m de profundidad.

Su nombre proviene de una original formación litoquímica en forma semiesférica y plana, incrustada de pequeños cantos angulosos, en su parte inferior, que sobresale adosada a la pared.

La existencia de estos púlpitos adosados a diferentes niveles de la galería expresa la dilatada alternancia de periodos cálidos y fríos, húmedos o secos durante el Cuaternario , con episodios de crecimiento litoquímico en los interglaciares y socavamiento y arrastre de rellenos en los períodos fríos.

A niveles intermedios de la Sierra encontramos antiguas cavidades que la erosión de los valles ha ido decapitando progresivamente, pudiéndose contemplar hoy tan sólo algunos restos de lo que en tiempos remotos fueron.

Así sucede con la Cueva de la Gitana (CA-6) cercana al camino de la Casa de la Nieve que asciende a la cumbre desde Canillas de Aceituno, a unos 1200 m de altitud, en el paraje conocido como Los Charcones . Consta de dos salas escalonadas –la inferior de unos diez metros de diámetro- y unos cincuenta metros de recorrido. Contiene algunas formaciones y columnas, terminando en un bajo laminador que se hace impracticable.

Un ejemplo más notable aún de estas cavidades decapitadas lo constituye la llamada Cueva Oreá de Sedella (SE-1). Sus tres bocas conectan entre sí dos cañadas paralelas, bajo la dominancia del Cerro El Fuerte , a unos 1300 m de altitud. La boca Oeste da acceso a una galería de medianas proporciones que se bifurca interiormente en dos paralelas, las cuales desembocan poco después en alto sobre un gran abrigo que se abre al valle del río de la Fuente .

Debajo, a corta distancia, observamos una surgencia (SE-5) sólo penetrable en sus primeros metros.

Terminamos este somero repaso de las cavidades notables en altitud intermedia con la Cueva del Agua de Canillas de Albaida (CAB-1), compuesta de dos amplias salas, la última de las cuales contiene un apreciable lago residual. Destaca también un posible yacimiento arqueológico, desgraciadamente expoliado, y una importante colonia de murciélagos hibernantes, estudiada en los últimos años por el grupo de quirópteros de la Estación Biológica de Doñana.

 

CUEVA DE LA FÁJARA

La Cueva de la Fájara (CA-1) se constituye en la otra cavidad importante del Parque Natural. Si a un extremo del arco montañoso, en Almijara, se erige como reina indiscutible, la Cueva de Nerja , al otro lado, en Tejeda, aparece este peculiar fenómeno espeleológico, asociado a la importante surgencia de la Fájara .

No cabe mayor contraste entre ambas. Si todo en Nerja es grandiosidad, ornato y antigüedad cronológica, encontramos a la Fájara , en cambio, en una impetuosa e inestable edad juvenil , con estrechos y laberínticos dédalos inundados periódicamente por las aguas.

Su conocimiento viene de antiguo. El mismo nombre árabe alude ya a su característica más notable: la de funcionar como trop plein o rebosadero de la surgencia asociada, incluso con violencia en épocas de lluvias copiosas.

La Cueva de la Fájara tiene unos mil quinientos metros de desarrollo conocido y un desnivel total de cincuenta metros. Posee tres pisos o niveles de cavernamiento dentro de los cuales se pueden incluir todas sus redes de galerías. Se desarrolla paralelamente al cañón y por debajo de éste en dirección Noroeste, cambiando posteriormente su sentido a la par que lo hace el cañón hacia el Noreste. Sólo la red de las galerías bajas, que contienen el curso subterráneo, continúan en el sentido original buscando, por debajo del macizo, otro cañón más lejano –el llamado cañón fósil - que parece ser el origen de sus aguas.

La galería de entrada, cuya baja boca se oculta entre bloques y matorrales de adelfas, a veces se confunde para el visitante neófito con el amplio Abrigo de las Abejas (CA-4), situado junto a ella. Se suceden algunas salas y comienza la galería con inclinación en rampa en el lado derecho, concordante con la inclinación estratigráfica de la roca madre en este sector de la Sierra (30º de buzamiento). En la progresión dejamos a la derecha, ascendiendo por la rampa, la sala de la Murcielaguina y la Galería del Espolón . La galería continúa descendiendo en forma angosta y ascendiendo de nuevo por una rampa cuya altura va disminuyendo paulatinamente hasta hacerse mínima, un estrecho laminador ascendente que constituye la primera dificultad de las muchas de esta índole que jalonan la visita.

Esta red intermedia se bifurca algo después –tras pasar la llamada galería del Sifón - en dos ramales que confluirán posteriormente, pero desarrollándose a distinto nivel. El inferior, llamado Vía Directa , nos lleva a la Sala del Lago , verdadero distribuidor, desde la que se accede directamente al río subterráneo y a las galerías bajas, y lugar por donde comienzan las crecidas en la cueva.

Otro ramal nos conduce a la importante Galería Ducados , puerta de acceso a las galerías altas a través del dificultoso paso de la Alcayata , y donde a la vez confluye el ramal intermedio, con la Sala del Safari como hito más destacable.

Las galerías altas, en estado fósil, libres ya de la influencia periódica de las crecidas, ofrecen un aspecto algo diferente, si no en dimensiones y carácter laberíntico –similares a las del resto de la cavidad- sí en cuanto a su aspecto, con blancas reconstrucciones litoquímicas , que son más abundantes en la sala terminal de las Estrellas .

Las galerías bajas –tras cruzar el lago o río embalsado en un codo-, ascienden y descienden en pronunciado zigzag por las rampas inclinadas, ocupando el agua los codos inferiores en medio de grandes acúmulos de fina arena. Sus dimensiones son siempre mínimas y su visita dificultosa.

Precisamente, superando el sifón final y otros tres sifones más relativamente someros, con técnicas de espeleobuceo , se descubrió en 1998 la continuación de esta red de galerías en dirección al cañón fósil. Aún resta su exploración.

La topografía, el estudio y la observación continuada a lo largo de más de veinte años, ha permitido hacerse una idea bastante completa del origen, formación y funcionamiento actual de la cueva.

En síntesis, se trata de una cavidad de origen epifreático , cuya excavación ha sido posible gracias a las grandes oscilaciones del nivel de base del acuífero subterráneo que alimenta la surgencia del río Bermuza .

Efectivamente, todas las redes de galerías, (excepto la llamada Grieta en las galerías altas, de origen tectónico ) acaban indefectiblemente a una cota de + 35 m con respecto a la altura de la boca, nivel culminante que alcanzó la actividad del pretérito curso hipogeo, con un nivel de base superior al actual. El cavernamiento se produjo por corrosión y erosión inversa o ascendente sobre la junta de los estratos en el ascenso (y regresión) de las aguas, a lo largo de un dilatado periodo geológico, conformando la peculiar morfología de esta cavidad.

Actualmente, con la profundización de la red activa y el encajamiento de los cañones, las crecidas no alcanzan tales niveles. El agua necesita superar un desnivel de más de quince metros desde la sala del Lago para reaparecer por la emergencia, pero hemos comprobado crecidas de hasta veinticinco metros en ocasiones excepcionales.

Otro factor que ha colaborado en la formación de la cueva ha sido la evolución del cañón adyacente, donde se han comprobado antiguas pérdidas masivas, que se evacuarían a través de la cavidad.

Especialmente destacable es la existencia de la Cueva del Cañón (CA-17), situada topográficamente sobre las galerías de la Fájara , sin conexión física (aunque sí hidrológica), conocida actualmente.

Esta cavidad, de más de 200 m de recorrido, manifiesta una inequívoca morfología de excavación a partir de pérdidas desde el cañón, conteniendo extensos depósitos de cantos rodados fosilizados.

Todo ello nos lleva a considerar la cavidad como un sistema que ha evolucionado en paralelo con los cañones (adyacente y fósil) y la Cueva de la Fájara , a la que está funcionalmente conectada, y nos anima a estudiar este bello conjunto espeleológico con ojos nuevos.

 

PROYECTO ACTUAL

En los últimos tiempos, a causa del avance incesante de las herramientas informáticas que pueden aplicarse al campo de la Espeleología , se hace muy necesario un replanteamiento de la información generada a lo largo de tantos años, incidiendo en la actualización de datos, digitalización, prospecciones y exploraciones pendientes, documentación geográfica, topografía, fotografía y trabajos varios de investigación. Su finalidad sería la futura publicación en una monografía.

En síntesis, éstos serían los objetivos propuestos:

•  Digitalización de planos, diapositivas, gráficos, etc.

•  Situación con G.P.S. de todas las cavidades.

•  Fotografía digital de la boca e interior de las cavidades.

•  Fotografía aérea de cercanía de zonas de cuevas y áreas o detalles significativos ( Ej.: Cumbre del Maroma, Sima de la Nieve , Sima de las Chovas , Dolinas de la cuenca alta del arroyo de la Cueva de D. Pedro , Cabecera del cañón fósil , Cañón y Surgencia de la Fájara , Cueva Oreá y travertinos de Sedella, etc.)

•  Exploración y topografía de las Cuevas pendientes (zonas altas)

•  Situación en el plano, integrado en un sistema S.I.G.

•  Estudios de bioespeleología (Cueva de la Fájara y otras)

•  Estudios hidrológicos (Caudales y trazados, surgencias)

•  Estudios de Climática

•  Estudios de espeleotemas .